
EL RITUAL DEL APERITIVO EN VERANO
Hay momentos del verano que no necesitan planificación. Porque, a veces, el verano se resume en...
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Hay lugares que forman parte de nuestro origen. Y hay otros que terminan dando forma a quienes somos. El nuestro siempre ha sido el Atlántico. Su influencia está en el paisaje de las Rías Baixas, en nuestros viñedos, en la frescura y el carácter salino de nuestros vinos. Pero también define nuestra manera de entender la vida, libre, en movimiento y abierta a lo inesperado. Hoy, esa misma influencia moldea uno de nuestros mayores iconos. Presentamos la nueva botella de Mar de Frades Albariño.
Una nueva forma. La misma esencia.
Hay iconos que reconocemos incluso antes de leer su nombre. Durante años, el azul y la silueta de nuestra botella se han convertido en parte de la identidad de Mar de Frades y del imaginario del Albariño. Evolucionarla significaba, por tanto, mirar hacia delante sin dejar atrás aquello que la hizo única. Y para hacerlo volvimos al lugar donde todo empieza, el Atlántico.
La ola toma ahora el protagonismo y abandona el plano para entrar en el propio vidrio. Sus ondulaciones recorren la botella creando un nuevo volumen inspirado en el movimiento del océano, que cambia con la luz y se descubre también a través del tacto. El nombre de Mar de Frades se eleva hasta el cuello y nuestras icónicas gaviotas llegan a la cápsula. Cada elemento encuentra su lugar dentro de una nueva expresión más sensorial de nuestro azul.
El Atlántico ya no solo inspira nuestra botella. Ahora también se puede ver, tocar y sentir.
El Atlántico no se explica. Se siente.

El Atlántico nunca permanece inmóvil. Cada ola dibuja una nueva forma. Cada cambio de viento transforma el paisaje. Esa naturaleza imprevisible forma parte también de nuestra manera de ser. Moldeado por el Atlántico nace de ahí. De una forma de vivir que nos invita a movernos, adaptarnos y dejarnos sorprender. A disfrutar de la libertad de no saber siempre qué viene después y descubrir que, a veces, lo inesperado es precisamente lo que hace especial el camino.
Y esa misma actitud es la que nos lleva hoy a evolucionar uno de nuestros grandes símbolos, nuestra botella.

Origen y vanguardia
Dos palabras que siempre han formado parte de lo que somos y que hoy encuentran una nueva forma de expresarse. Origen, porque todo sigue empezando en las Rías Baixas, en un territorio y una cultura vitícola profundamente ligados al océano.
Vanguardia, porque creemos que avanzar no significa dejar atrás nuestras raíces, sino encontrar nuevas maneras de rendirles homenaje. Nuestra nueva botella nace precisamente de ese encuentro. Una evolución que mira hacia delante rindiendo homenaje a aquello que siempre nos ha definido.

Una nueva forma de Vivir en Azul
Vivir en Azul siempre ha sido nuestra manera de mirar la vida. Ahora, el Atlántico nos invita a llevarla un poco más lejos. Hoy, esa manera de vivir encuentra una nueva forma de expresarse. Nuestra botella evoluciona. Nuestra esencia permanece. Y el Atlántico, como siempre, sigue marcando el rumbo.
Moldeado por el Atlántico. Mar de Frades. Vive en Azul.